¿Cómo ser un buen vampiro?
Hay una gran diferencia entre ser un vampiro y ser un buen vampiro. Si se cree en Dios o en Satanás, ¿por qué no creer en vampiros, estos seres fantásticos que vuelan, beben sangre y viven en la noche? Si en tu caso quieres realmente ser un vampiro de verdad, sigue leyendo.
/wedata%2F0021312%2F2011-05%2FVampire-fangs.jpg)
Leyendas, libros y cine
Etimológicamente hablando, la palabra vampiro tiene dos posibles orígenes: o bien de la evolución de la palabra turca "uber", que significa bruja; o es palabra derivada del verbo "pi" griego, que significa beber.
Se dice que el primer vampiro fue Caín, transformado tras matar a su hermano y condenado por Dios a no volver a ver la luz del sol y ser inmortal.
Mucho después, en la Edad Media, la palabra "vampiro" se difundió por toda la Europa occidental desde el este, adaptándola del eslavo "upir". Lo que nos demuestra que el primer vampiro no fue Drácula, el archiconocido Vlad Tepes, el Empalador. Su crueldad hizo que lo llamaran vampiro y, más tarde, se escribiese el libro, de carácter romántico aun siendo negativa su figura.
Fueron vampiros ciertas entidades de clase alta que pasaban las noches celebrando fiestas de carácter sexual y sangriento (se dice que a veces desangraban a una virgen para beber su sangre a modo de vino). Nada dice que estos vampiros fuesen reales, igual que nada dice lo contrario.
Los libros sobre vampiros, llamada también novela vampírica, crearon una leyenda alrededor de los rumores y nos trajeron los fantásticos seres que tenemos hoy día, cada vez más diferentes entre ellos.
Incluso en el cine se nos muestran vampiros, algunos tradicionales, retocados, o completamente cambiados para amoldarlos a su historia. Y es que el personaje del vampiro está estrechamente ligado al romanticismo puro del tormento y el deseo.
Como ser un vampiro de verdad
Dejando a un lado la alergía al ajo, al agua o al sol, ser vampiro significa, sobretodo, amar a la sangre, al sexo y al placer. No se debe pretender desaparecer del espejo o volar. Ser vampiro no significa llevar un tipo de ropa o maquillaje. Se debe ser vampiro siempre, incluso desnudo o después de una ducha. No significa ser un parásito para los amigos; sino aprender a amar las cosas buenas, y morder todo lo que esté al alcance.
Los vampiros son la encarnación de la opulencia y el descontrol, aunque también del secretismo y el misterio. Un vampiro no dice "soy un vampiro". Ser un vampiro real es vivir en la noche y para ella; vivir intensamente, consciente de todo lo que se hace. Se debe aprender a diferenciar entre lo legal y divertido y lo ilegal y peligroso.
Uno no se hace vampiro, nace vampiro.