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Fausto Lipomedes

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Las Razones del Diablo

Las Razones del Diablo

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Fausto Lipomedes Fausto Lipomedes
Artículos : 579
Desde : 16/02/2009
Categoría : Estilo de vida

Artículos para descubrir

Paraíso

Paraíso

Escondido en mi cocina. Solo. Con la chimenea encendida. El resto de la casa está vacía y fresca. Me he atrincherado abajo, frente al gran ventanal por el que veo el anochecer. Llevo unas semanas muy pendiente de mí, y no me refiero a mi aspecto, sino a mi cuerpo por dentro. En las últimas semanas he estado en una inusitada cantidad de hechos r
Tulipanes

Tulipanes

Y después de andar algo más de seis kilómetros, ¿Qué hace un hombre adulto como yo? Ayer comí con mi hijo. Ha adelgazado, lo cual me alegra, se estaba poniendo un poco fondón. Su madre me dijo hace unos días que estaba muy a gusto con su chica. La verdad, me alegro. Ojalá tenga una vida sentimental tranquila y sea feliz. Dimos luego un pas
De golpe, el pasado

De golpe, el pasado

Claro que me hubiese gustado. De haberla tenido, una tía Mae, la hubiera rogado que viniese a la obra de teatro que interpreté cuando era un niño. No recuerdo ya el nombre de la obra, pero yo hacía de oveja. Mi papel era hacer de cordero, a los pies de una cándida pastora durante toda la representación. Yo, que iba disfrazado de oveja debía
En blanco

En blanco

Hace un año, más tres días, estaba cargando gasolina en la estación de servicio del pueblo en el que duermo. Hace un año, más tres días, mi perra esperaba en el coche a que yo pagara la gasolina. Hace un año, más tres días, la dependienta de aquel lugar permanecía apática bajo la luz blanca del local esperando a que su compañero acabar
Tres meses después

Tres meses después

Pasaron tres meses desde ese hecho. Durante este tiempo no volví a tener noticias de mi vieja conocida, y como me ha ocurrido varias veces en este tipo de encuentros me olvidé del asunto, a parte de que a mí tampoco me apetecía retomarlo, casi nunca me apetece. Sin embargo, al finalizar el verano, mi vieja amiga se puso en contacto conmigo a tr
Hablar, hablar y hablar

Hablar, hablar y hablar

Hay que ver lo que habla la gente. No para de hablar. Hablar está bien, lo que ya no lo está tanto es hablar por hablar. Esta tendencia se basa en la necesidad de tener que hacer ver a los demás que sabemos de todo. O quizás, y creo que es más acertado, en hacer ver que tenemos criterio sobre todo, aunque nuestros razonamientos estén fundamen
Poso

Poso

El poso, eso que queda en el fondo de la taza. Hay diversos tipos de posos. Algunos son efímeros y sólo sirven para pronosticar tu futuro a través de la boca de alguien que dice saber leerlos, otros se van echando una aguita, otros exigen estropajo y los hay que ni bien ni mal se consiguen eliminar. Estos últimos, cabezones y persistentes, se a
Volar sobre las nubes

Volar sobre las nubes

Veinticuatro horas de desconcierto. De vuelta al trabajo. Plataforma nueva, pensar, organizar, cliente nuevo, nuevas contrataciones, otros de los que dudo, otros que se van. ¿Y cómo se piensa y decide sobre lo intangible? Y yo que sigo pensando en los años. Me siento al lado de treinteañeros y los envidio, no por su físico, sino por su psique.
Línea recta

Línea recta

Muchas veces llego a la conclusión de que lo que más me espanta de la convivencia con alguien, bajo el paraguas del denominado amor, es la necesidad regular de alterar tu vida, que deja de ser lineal y definida por tus apetencias, para ser opinable y modificable por los deseos y anhelos de la vida de tu cónyuge. De pronto tus planes, tus sueños
El don

El don

El don de regalar. Que poca gente lo tiene. Pero, el don de regalar no es tal don. Resulta que el don lleva aparejado un trabajo ingente, resulta que ese don exige pensar en la persona a quién regalas. El don tiene que ver con la observación, la de las ilusiones, las necesidades o, a veces, la de los deseos del regalado. El don de regalar requier