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Camilion

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Dioniso decadente con frustradas aspiraciones apolíneas.

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Elucubraciones espontáneas

Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Camilion Camilion
Artículos : 143
Desde : 08/05/2011
Categoría : Estilo de vida

Artículos para descubrir

"Si no hay nada, todo está por construir".

"Si no hay nada, todo está por construir".

La vida no tiene un significado o sentido trascendente. Esta sentencia rotunda, categórica y sin paliativos, en caso de no ir acompañada de una guía vital para enderezar el crudo y descarnado camino que se abre en un mundo carente de toda esperanza, sumiría a todo hombre, con un mínimo de sensibilidad o inquietud, en un vacío existencial que
El Lobo Estepario. Hermann Hesse

El Lobo Estepario. Hermann Hesse

Antes de introducir un fragmento de "El Lobo Estepario", de sumergirnos en el "Tratado del Lobo Estepario", hay que hacer una advertencia, y es que no se admite a cualquiera; esto es ¡sólo para locos!: "Así que el Lobo Estepario tenía dos naturalezas, una humana y una animal. Ése era su destino y es posible que no se tratara de uno tan especia
Síndrome de Estocolmo

Síndrome de Estocolmo

Aquel angosto tugurio, de aire viciado, estaba sumergido en una espesa oscuridad, también estaba repleto de humedades, así como de una mugre que se hacinaba con mayor ahínco en las esquinas. Cada cierto tiempo podía escucharse el leve chillido de alguna rata pasajera. Permamentemente, sin descanso, y penetrando incisivamente en lo más profundo

Del altruismo al egoísmo; de la muerte a la vida.

Quizás me adelanto a acontecimientos y me precipito al hablar sin saber todo lo que debiera. En cualquier caso, como una serie, Breaking Bad, me ha sugerido una idea, fruto ésta de una percepción mía particular, la desarrollaré aun cuando quizá no tenga suficiente fundamento, pero como el efecto sugestivo es intenso, aquí que estoy dándole
Sin chasis pero sobre ruedas.

Sin chasis pero sobre ruedas.

A lo lejos se podía divisar la figura de un coche destartalado, viejo y sucio que, con su lento pero revoltoso traqueteo, bien pareciera que fuera a descuajaringarse en cualquier punto del trayecto. El camino por recorrer, lejos de ser llano y apacible, era sinuoso y pedregoso, con lo que a cada tumbo que daba, el coche amenazaba con deshacerse po
Celeste pálido.

Celeste pálido.

Una brisa gélida que hiela la sangre, pero que acaricia suave la piel y eriza levemente el vello; los párpados comienzan a pesar como plomo y se cierran paulatinamente; mientras, para unos ojos cansados, el horizonte se difumina, un horizonte difuso pero teñido de un celeste pálido que todo lo inunda, un celeste pálido que todo lo embriaga con
Saber o no saber, he aquí la cuestión.

Saber o no saber, he aquí la cuestión.

Nunca descarto ni quiero descartar la posibilidad de que aún, en algún lugar no necesariamente recóndito, exista algún lobo solitario que se rija por sus propias reglas; individuos que viven dentro de los márgenes de la sociedad pero al margen de ella. Tipos que, aunque contaminados por la ponzoña de los convencionalismos, no cejan en su empe
Ortónimo y heterónimo.

Ortónimo y heterónimo.

Ortónimo, heterónimo, pseudónimo. El pseudónimo atiende a la forma; ortónimo y heterónimo, en cambio, son más profundos, pues vienen referidos a la personalidad del autor. Como decimos, el pseudónimo se reduce a un nombre falso con el que uno, normalmente el autor, oculta el suyo verdadero, cualquiera que sea la intención con que se haga.
El hombre de la mirada perdida.

El hombre de la mirada perdida.

El hombre de la mirada ida es un ser trastornado, un hombre cuya única maldición es no saber ser amado. A menudo, los viandantes del lugar, solían burlarse de su excéntrica personalidad. Acostumbraba a pasear solamente en las mañanas de espesa niebla, como satánico ritual, para así pasar desapercibido, entre las gentes del lugar. En lo más
Verborrea filosófica de raíces realistas.

Verborrea filosófica de raíces realistas.

-Oye, una pregunta: eres cristiano, ¿verdad? -No. -¿Y por qué tienes un crucifijo en tu apartamento? -Es una forma de meditación. -¿Cómo dices? -Contemplo el momento del huerto, la idea de permitir tu propia crucifixión. -Pero no eres cristiano y...¿en qué crees? -Creo que no se debe hablar de esta mierda en el trabajo. -Espera, espera...l